Categoría: Cálculo práctico

Cómo reunir datos y calcular cada fuente de emisiones.

  • ¿Qué entra en tu huella y cómo la calculamos?

    ¿Qué entra en tu huella y cómo la calculamos?

    Antes de sumar litros de gasóleo o kilovatios, hay una pregunta que conviene responder: ¿qué forma parte de tu empresa a efectos de la huella? Parece obvio, pero no siempre lo es. ¿Cuenta la nave que tienes alquilada? ¿Y el restaurante que lleva otra empresa dentro de tus instalaciones? A esa decisión se le llama enfoque. Te contamos cuál usamos nosotras, por qué, y cómo calculamos después cada parte de la huella.

    Tres formas de poner los límites

    Las guías de referencia (el GHG Protocol y la guía del Ministerio para la Transición Ecológica) proponen tres maneras de decidir qué emisiones son tuyas:

    • Cuota de participación: cuentas las emisiones según el porcentaje que posees de cada negocio. Si tienes el 30 % de una sociedad, te apuntas el 30 % de sus emisiones.
    • Control financiero: cuentas el 100 % de las emisiones de los negocios cuyas decisiones económicas diriges.
    • Control operativo: cuentas el 100 % de las emisiones de las actividades que gestionas en el día a día, sean tuyas en propiedad o no.

    Nosotras usamos el control operativo

    Es el enfoque más habitual en pymes y el que utiliza la propia guía del Ministerio en su ejemplo. Lo elegimos por una razón muy práctica: refleja aquello sobre lo que puedes actuar.

    Si tú decides cuándo se enciende la caldera, qué furgoneta se compra o qué tarifa eléctrica se contrata, esas emisiones son tuyas. Y como el objetivo final no es solo medir sino reducir, tiene sentido que tu huella recoja justo lo que está en tus manos cambiar.

    Un ejemplo: un club náutico

    Imagina un club náutico en Mallorca con oficinas, pantalanes, un taller, dos embarcaciones de servicio y un restaurante que gestiona otra empresa en concesión. Además, el club tiene alquilado un almacén cerca del puerto.

    • Entran: el combustible de las embarcaciones de servicio, la electricidad de oficinas, pantalanes y taller, y las recargas de gas de sus equipos de aire acondicionado.
    • También entra el almacén alquilado: no es del club, pero lo gestiona el club, así que su electricidad cuenta como propia.
    • No entra en sus alcances 1 y 2 el restaurante: lo gestiona otra empresa, que es quien decide cómo funciona la cocina. Si se quiere, puede incluirse en el alcance 3 como parte de la cadena de valor.

    Y después, ¿cómo lo calculamos?

    Una vez decidido qué entra, toca ponerle números. Aquí usamos dos métodos según el tipo de emisión:

    • Alcances 1 y 2: con consumos reales. Litros de combustible, kilovatios hora de electricidad o kilos de gas recargado, que salen de las facturas y los partes de mantenimiento. Cada consumo se multiplica por su factor de emisión.
    • Alcance 3: a partir del gasto. Para las compras de productos y servicios casi nunca hay datos físicos (nadie sabe cuántos kilos de CO₂ lleva una pintura o un servicio de limpieza). Por eso partimos de lo que la empresa gasta en euros en cada tipo de compra y lo multiplicamos por un factor de emisión por euro.

    Volviendo al club náutico: el combustible de las embarcaciones y la luz de los pantalanes se calculan con sus litros y sus kilovatios. Las compras de pintura antiincrustante, los repuestos del taller o el servicio de limpieza se calculan con lo que se ha pagado por ellos.

    El cálculo a partir del gasto es menos preciso que el de los consumos, pero es un método reconocido por el GHG Protocol y permite tener una primera foto del alcance 3, que suele ser el más grande.

    No le tengas miedo al alcance 3

    Muchas empresas dejan el alcance 3 para más adelante porque parece inabarcable. Pero con el método del gasto puedes empezar con algo que ya tienes: tu contabilidad.

    1. Saca el listado de compras y gastos del año. Tu gestoría lo tiene.
    2. Agrúpalos por tipo: materiales, servicios, transporte, viajes, residuos…
    3. Céntrate en los grupos donde más gastas. Ahí suele estar la mayor parte de tu huella.
    4. Introdúcelos en Carbono Circular. La plataforma aplica a cada grupo su factor de emisión por euro y te da una primera estimación de tu alcance 3, sin hacer cálculos a mano.

    No hace falta que sea perfecto el primer año. Lo importante es empezar, ver dónde están tus emisiones más grandes y, con el tiempo, ir afinando con datos más concretos de tus proveedores.

    Lo importante: decidirlo, escribirlo y mantenerlo

    Elijas el enfoque que elijas, hay tres cosas que no fallan:

    • Decidirlo al principio, antes de recoger datos.
    • Dejarlo por escrito en el informe. El Registro de huella de carbono del Ministerio pide describir los límites de la organización y el enfoque utilizado.
    • Mantenerlo año tras año, para que puedas comparar tus huellas y ver de verdad si estás reduciendo. Si cambias de enfoque, hay que recalcular el año base.

    ¿Tienes dudas sobre qué entra en tu huella?

    Si tienes instalaciones alquiladas, servicios en concesión o varias sociedades, cuéntanoslo y lo vemos juntos. Y cuando lo tengas claro, Carbono Circular te ayuda a ponerle números.