Cuando empiezas a informarte sobre la huella de carbono, enseguida aparece una palabra: alcances. Alcance 1, alcance 2, alcance 3… Suena técnico, pero en realidad es solo una forma de ordenar las emisiones según de dónde vienen. Te lo contamos con un ejemplo de los de verdad.
Conoce a nuestra carpintería
Imagina una pequeña carpintería en Mallorca. Tiene un taller con maquinaria, una oficina pequeña, una furgoneta para hacer entregas y una caldera de gasóleo para calentar el taller en invierno. Compra madera, barnices y herrajes a varios proveedores, y genera serrín y restos de madera.
Vamos a ver dónde está su huella.
Alcance 1: lo que se quema en casa
Son las emisiones que salen directamente de las instalaciones o los vehículos de la empresa. En nuestra carpintería:
- El gasóleo de la furgoneta de reparto.
- El gasóleo de la caldera del taller.
- Las recargas de gas del aire acondicionado de la oficina, si ha habido alguna fuga. Aunque sea poca cantidad, estos gases calientan mucho el planeta.
Son las emisiones sobre las que la empresa tiene más control, y los datos están en las facturas de combustible y en los partes de mantenimiento.
Alcance 2: la electricidad
Es la electricidad que la carpintería compra para hacer funcionar la maquinaria, la iluminación y los ordenadores. La empresa no quema nada, pero alguien lo hace para producir esa electricidad.
Aquí hay un detalle importante: la misma cantidad de luz puede tener una huella muy distinta según la comercializadora y el tipo de contrato. Si la electricidad viene con garantía de origen renovable, sus emisiones bajan mucho.
Alcance 3: todo lo demás
Son las emisiones que no ocurren en la empresa, pero que existen gracias a su actividad. En nuestra carpintería:
- La fabricación de la madera, los barnices y los herrajes que compra.
- El transporte de esos materiales hasta el taller.
- La gestión del serrín y los restos de madera.
- Los desplazamientos del equipo para ir a trabajar.
El alcance 3 suele ser el más grande, pero también el más difícil de medir. Por eso lo normal es empezar por los alcances 1 y 2 e ir sumando el 3 poco a poco.
¿Y por qué separarlo así?
Porque ayuda a ver qué depende directamente de ti y qué depende de otros. También evita contar dos veces lo mismo: la luz que tú gastas es tu alcance 2, pero es el alcance 1 de la central que la produce.
Y, sobre todo, porque te dice por dónde empezar a reducir. En nuestra carpintería, cambiar a una tarifa eléctrica renovable y revisar los equipos de aire acondicionado ya marcaría una buena diferencia.
Pruébalo con tu empresa
Coge un papel y apunta qué tienes de cada alcance: vehículos, calderas, equipos de frío, electricidad… Verás que es más sencillo de lo que parecía. Y cuando quieras ponerle números, Carbono Circular te guía paso a paso.


